Sumergete en tu propio corazón

jueves, 2 de abril de 2015

No tendré piedad de ti...No tendré piedad de mi..

Creo que hay que pensar en lo que nos hace bien a cada uno, aunque al principio pensemos que no y duela.
Realmente no pensamos en las cosas que tenemos, ni sabemos valorarlas. Yo me incluyo, me cuesta en pensar que soy feliz por mucho que tengo.
Y he llegado a la conclusión que no se trata de toodo aquello que podemos obtener,de que la paz, equilibrio,felicidad o lo que sea esta dentro de nosotros, de que hay que aprender a valorarse a uno mismo, amarse por encima de los demás, hacer las paces con nosotros por los errores del pasado, aceptarse. Yo no he alcanzado ni una milésima parte de eso, porque creo que cada persona en su vida ( a lo largo de toda ella), lo aprende, llegando al final.
Al menos esto, lo vería un motivo suficiente para vivir, porque aunque todos lo vivimos de forma diferente, el sentimiento es el mismo y tenemos que experimentar cada emoción y enfrentarnos a todas ellas.

Si pudiera volver a empezar de nuevo,
no morder el cebo, pagarle al corazón lo que le debo,
mirarla a los ojos decirle que la quiero,
que no tengo otra ley que su voz y este lapicero,
y que le jodan al mundo y su comparsa,
todo es una farsa, un baile de sobras y disfraces,
yo me quedo en casa viendo jugar al Barça,
esperando que razón y corazón hagan las pases,
mira yo represento a los hombres que luchan duro
a los hijos sin nombre del presente sin futuro
yo soy de escribir poco pero puro 
de esos locos que creen que las palabras son más fuertes que los muros,
y esto no, no es cantar, es reír por no llorar,
aprender a navegar sin haber visto nunca el mar,
es la misma sangre la misma melancolía,
hambre que no sacia el pan nuestro de cada día,
y si la vida es una herida, la dejo que duela,
el tiempo vuela y va firmando nuestra esquela,
y yo tan solo quiero no aprender todo a las malas,
pero el cielo queda lejos pa´ los ángeles sin alas,
si la música bastara pa´ ser libre,
te juro que mis versos ya no serían en vano pero, 
no siempre consigo lo que quiero,
quien iba a decir que enero caía en verano.

Si pudiera volver a empezar de nuevo, 
sin morder el cebo sacaría mi corazón del fuego,
y sin pasión le diría que no la odio,
es obvio pero nunca debimos de ser novios,
Que agobio cuando dos personas sin química,
están durmiendo juntos la vida se vuelve sínica,
la convivencia es una sentencia,
el amor se va por donde pierde la paciencia,
Tanto plato roto tanto corazón roto,
tantas fotos ahora ya no hay un nosotros,
no hay lugar común no hay un falso te quiero,
por no lastimar por la falsedad de ser sincero,
no hay dinero para comprar el tiempo muerto,
cuando cada mes es enero y el futuro incierto, 
no hay tintero que dure lo suficiente,
si la crónica va a terminar con lágrimas calientes,
Cuantos recuerdos que olvidar tenemos a medias,
cuanta miseria esto no sale en Wikipedia,
si por cada día feliz se hizo un castigo,
para que quería tenerte sin saber que hacer contigo,
Que pesadilla supongo que la rutina,
que asesina al sentido común pone de rodillas,
te tapa los ojos dicen que el amor es ciego,
y no es verdad el amor es un lobo entre corderos.


Si pudiera volver a empezar de nuevo,
pedir perdón al ego,
rendir mi corazón ante te tu juego,
volver a ser don diego y escribir bajo la luna,
Tatuar tu amor con fuego entre las penas de mi pluma,
pero se el tiempo que se esfuma,
y siempre llego tarde a los altares,
de los bares donde brindan con la bruma,
Dejando que el desamor consuma,
como el mar se lleva el agua mas solo deja la espuma,
el amor perfuma pero murió la sed,
como el silencio olvidado mato al poeta,
Es la saeta que aprieta mi calendario,
y como Romeo y Julieta moriría por sus labios,
por culpa del amor prohibido cansado y mal herido,
perdido en la arboleda del olvido,
vencido en mil batallas aunque no eh caído muerto,
pero eh volado sin alas encontré agua en el desierto,
y entre mis miedos, 
lluvia entre mis ojos agua entre mis dedos,
puedo bajar la luna de los cielos pero no puedo cambiar el dolor de mis lapiceros,
Siento el aguacero laceró contra mi nuca,
de un enero traicionero un otoño de hojas caducas,
de los arboles caídos marchitados donde duermo,
como un barco de papel a la deriva del recuerdo.







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