Sumergete en tu propio corazón

miércoles, 21 de octubre de 2015

Asesinos

Hay infinitas formas de asesinar a alguien.
No es necesario que sea con una paliza, una navaja, una pistola o un veneno.
Se puede matar a alguien con palabras, con actos, con gestos. Sí, tal vez esa persona siga en pie o su corazón siga latiendo, pero una parte de si mismo ha muerto.
El mundo parece girar así ahora. Hemos creado un bucle en el que dañamos gravemente porque nos han herido a nosotros.
Sinceramente, es penoso.

Hay personas que se dan cuenta de esto y quieren cambiarlo.
No quieren asesinar, ni quieren ser asesinadas.

Buscan gestos sencillos, sonrisas sinceras, de esas que guardan un gran dolor sin odio.

Aún así, sin pensarlo, sin tan siquiera tener en cuenta cuanto daño hemos podido causar a alguien, necesitamos sentirnos perdonados. 
Necesitamos no sentir rabia, angustia, pena u odio.

 También podemos decantarnos por ser asesinos sin más. 
Hacer promesas vacías, sonreír  teniendo el puñal preparado en la espalda.

Porque una vez que nos han dañado nos resulta difícil pensar  que es imposible que alguien nos mire, nos piense y nos sienta con pureza, una pureza de que sabes que esa persona va a estar siempre en tu vida. 


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