Sumergete en tu propio corazón

miércoles, 25 de mayo de 2016

A ti, mi estrella

Cada vez que pienso en ti, se me forma un nudo en la garganta que soy incapaz de deshacer.

Pagaría lo que fuera necesario para poder estar otra vez entre tus brazos, por gritarte desde la puerta que te quiero antes de salir.
Pagaría lo que fuera para que me arroparás una vez más y sentirme como si nada en el mundo pudiese hacerme daño.

Te echo tanto, tanto de menos, que a veces me hago un ovillo en mi cama  y derramo tantas lágrimas como veces te he extrañado.

Hasta echo de menos como me sacabas de quicio por ser adolescente y no tener intimidad por tu lado cotilla e infantil, es algo que deseo tener yo siempre.

Eras la mejor y te tengo que dar las gracias por ser quien eres para mi, en el ayer, en el hoy y en el futuro.
Porque si algún día tengo hijos, les hablaré de ti.

De mi niña grande. De nuestras charlas en la Pensión Pepita y reuniones continuas contigo y mis primas.
Por tus apodos y tus nudos.
Porque siempre teníamos el móvil en el chichi
Y porque querías oír el telediario pero en verdad agudizadas el oído para saber de que hablaban tus nietas.

Por tus risas y tus horas y horas de historias.
Por tus besos.

Por esos sueños que tengo en los que estamos tu y yo en ese salón tan familiar oyendo el TIC TAC del reloj.

Abuela. Te quiero, te quiero tanto.
Sé que lo sabias, pero te lo seguiré diciendo  por el resto de mi vida.

Que nos volvamos a ver.

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